Ahora soy incapaz de defenderme. Ya no siento nada por nadie ni por nada. Todo lo de mi al rededor me da asco y las personas sólo estropean mi perfecta paz. No me considero pesimista, soy una persona muy optimista y me gusta ayudar a los demás. Pero sinceramente he dejado de sentir lo mismo cuando lo hago.
He aprendido a ser una persona que no soy. Y no puedo echarte la culpa, no querido, no es tuya. Es solamente mía. Tengo algo por dentro que me está conquistando lentamente, se apodera de mí y me va a delatar. Y es que ya no puedo decir más "me da igual". Debo dejar de odiarme a mí misma, dejar de tenerme desprecio. Una vez aprenda a quererme a mí misma, quizá le abra el corazón al mundo.
Soy tímida e inocente, pero no tengo el corazón lleno de amor como lo tenía.
Lo tengo lleno de muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario