Destruction is a form of creation.
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miércoles, 30 de enero de 2013
No es lo que quieras, es lo que puedas.
La vida entera es un plan B. Nos obligan a estudiar para hacer algo provechoso, en vez de dedicarnos a algo que nos fascine. Porque la fascinación, como la pasión y como la vocación y como todas las agudas acabadas en “-ón”, estarían en el plan A, ese que nunca es rentable, ese con el que jamás te ganarías la vida. Y luego está lo que realmente hacemos, aquello a lo que nos dedicamos, que casi nunca es aquello que realmente queremos hacer.
Dedicación, qué palabra tan bella y a la vez tan prostituida. Lennon ya lo puso en forma de canción: la vida es todo aquello que pasa mientras tú te dedicas a otras cosas. Y es que vivimos en un plan B eterno y blindado anhelando acceder al plan A que vemos en cualquier pantalla, ese que siempre fue imposible, ese al que continuamente llegamos tarde.
Etiquetas:
pensamientos,
realidad,
sociedad
jueves, 3 de enero de 2013
-Te noto nervioso. +Lo siento, es que antes solo te imaginaba, y ahora estás en mi realidad.
Había una vez un campesino gordo y feo
que se había enamorado (¡cómo no!)
de una princesa hermosa y rubia.
Un día, la princesa (ve a saber por qué)
le dio un beso al feo y gordo campesino...
Y, mágicamente, este se transformó
en un esbelto y apuesto príncipe...
(Por lo menos, así lo veía ella).
(Por lo menos, así se sentía él).
Etiquetas:
amor,
imaginación,
realidad
sábado, 24 de noviembre de 2012
Yo deseaba que al llegar ese momento, todo estuviese bien, pero a pesar de que lo estuvo, no pude evitar sentir que yo allí sobraba.
Carlitos llegó a la escuela, ese día la profesora recibió a todos los niños y les dijo:
-Hoy vamos a pintar.
Carlitos se puso muy contento, pensó para sus adentros, “me parece genial, me encanta pintar”. A continuación sacó las ceras y rápidamente se puso a hacer monigotes, a pintar coches que era lo que más le gustaba hacer. La profesora le dijo:
-Un momento, empezad a pintar solo cuando yo lo ordene.
Carlitos esperó la orden.
Acto seguido la profesora dijo:
-Ahora podéis empezar, pero hoy vamos a pintar flores.
Carlitos se dijo para sí: "¡huyyy, genial!, también me encanta pintar flores." Y pintó una margarita. Pero la profesora le dijo:
-No, no, hoy vamos a pintar rosas, no vamos a pintar margaritas.
Carlitos inmediatamente hizo una rosa con tallo negro y pétalos amarillos, ¡lindísima! Pero la profesora inmediatamente dijo:
-No, vamos a pintar rosas de tallo verde y pétalos rojos.
Carlitos la hizo, le quedó muy linda y le gustó cómo le quedó su rosa.
Al día siguiente la profesora dijo a los niños:
-Hoy vamos a jugar con barro.
Carlitos saltó de alegría e inmediatamente empezó a hacer muñecos hasta tanto la profesora dijo:
-No, no, empezad sólo cuando yo lo ordene.
Carlitos esperó. A continuación la profesora dijo:
-Hoy vamos a hacer platos.
Inmediatamente Carlitos empezó a hacer platos pequeños, platos grandes, y la profesora dijo:
-No, no, vamos a hacer platos hondos como este que estoy dibujando aquí.
A continuación Carlitos hizo el plato hondo, le quedó muy bien y él quedó muy contento con lo que había hecho.
Unos meses más tarde el papá de Carlitos fue trasladado a otra ciudad. Cuando Carlitos llegó al nuevo colegio la profesora le dijo el primer día:
-Niños, hoy vamos a pintar.
Carlitos se dijo internamente: "¡Maravilloso!" Y esperó. Al buen rato y dándose cuenta de que sus compañeros estaban dibujando dijo:
-¡Hey! Profesora, usted no ha dado la orden de empezar.
La profesora respondió:
-No, yo no tengo que dar ninguna orden. Fíjate que los otros niños ya están dibujando. Carlitos le preguntó a la profesora:
-Sí señorita pero, ¿qué pinto?
La profesora respondió:
-Tú tomas la decisión y pintas lo que quieras.
A lo cual replicó nuevamente Carlitos:
-No, pero si usted no me dice, entonces yo no sé qué hacer.
-Es tu decisión-, dijo nuevamente su profesora.
Carlitos estuvo pensando unos minutos, finalmente sacó las ceras y con mucha tristeza, dibujó una rosa con tallo verde y pétalos rojos.
Gracias a Mentes Ajenas
-Hoy vamos a pintar.
Carlitos se puso muy contento, pensó para sus adentros, “me parece genial, me encanta pintar”. A continuación sacó las ceras y rápidamente se puso a hacer monigotes, a pintar coches que era lo que más le gustaba hacer. La profesora le dijo:
-Un momento, empezad a pintar solo cuando yo lo ordene.
Carlitos esperó la orden.
Acto seguido la profesora dijo:
-Ahora podéis empezar, pero hoy vamos a pintar flores.
Carlitos se dijo para sí: "¡huyyy, genial!, también me encanta pintar flores." Y pintó una margarita. Pero la profesora le dijo:
-No, no, hoy vamos a pintar rosas, no vamos a pintar margaritas.
Carlitos inmediatamente hizo una rosa con tallo negro y pétalos amarillos, ¡lindísima! Pero la profesora inmediatamente dijo:
-No, vamos a pintar rosas de tallo verde y pétalos rojos.
Carlitos la hizo, le quedó muy linda y le gustó cómo le quedó su rosa.
Al día siguiente la profesora dijo a los niños:
-Hoy vamos a jugar con barro.
Carlitos saltó de alegría e inmediatamente empezó a hacer muñecos hasta tanto la profesora dijo:
-No, no, empezad sólo cuando yo lo ordene.
Carlitos esperó. A continuación la profesora dijo:
-Hoy vamos a hacer platos.
Inmediatamente Carlitos empezó a hacer platos pequeños, platos grandes, y la profesora dijo:
-No, no, vamos a hacer platos hondos como este que estoy dibujando aquí.
A continuación Carlitos hizo el plato hondo, le quedó muy bien y él quedó muy contento con lo que había hecho.
Unos meses más tarde el papá de Carlitos fue trasladado a otra ciudad. Cuando Carlitos llegó al nuevo colegio la profesora le dijo el primer día:
-Niños, hoy vamos a pintar.
Carlitos se dijo internamente: "¡Maravilloso!" Y esperó. Al buen rato y dándose cuenta de que sus compañeros estaban dibujando dijo:
-¡Hey! Profesora, usted no ha dado la orden de empezar.
La profesora respondió:
-No, yo no tengo que dar ninguna orden. Fíjate que los otros niños ya están dibujando. Carlitos le preguntó a la profesora:
-Sí señorita pero, ¿qué pinto?
La profesora respondió:
-Tú tomas la decisión y pintas lo que quieras.
A lo cual replicó nuevamente Carlitos:
-No, pero si usted no me dice, entonces yo no sé qué hacer.
-Es tu decisión-, dijo nuevamente su profesora.
Carlitos estuvo pensando unos minutos, finalmente sacó las ceras y con mucha tristeza, dibujó una rosa con tallo verde y pétalos rojos.
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